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Aventuras de las aguas

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La costa yugoslava del Adriático tiene la lluvia más intensa de Europa, paradójicamente, su tierra es tan yerma como un desierto. La superficie está completa
mente seca porque la lluvia desaparece al penetrar en el suelo hasta una fantasmagoría de cámaras subterráneas formadas por el agua.
Estas dramáticas erosiones subterráneas ocurren en muchos puntos de la Tierra cuando el subsuelo es de piedra caliza. El ácido carbónico que contiene el agua de la lluvia reacciona químicamente con el carbonato de calcio de la piedra caliza y disuelve la roca rápidamente.
En algunas regiones, los ríos corren varios kilómetros por laberintos de cámaras ocultas, y muchas de estas cavernas son tan intrincadas que nunca se les ha
explorado del todo.
El agua subterránea produce otro tipo de espectáculo geológico cuando se aproxima a la roca derretida de la corteza terrestre, que se encuentra en regiones de actividad volcánica reciente. Calentada por la roca, el agua sale hirviendo a la superficie en forma de fuente de aguas termales de gran poder corrosivo o en forma de geiser. El parque Yellowstone de los Estados Unidos ofrece uno de estos espectáculos. Durante muchos decenios después del descubrimiento de sus fuentes y geisers, la gente del este se negó a creer en su existencia; incluso las revistas rechazaban los artículos de los exploradores, considerándolos exageraciones.
El agua en movimiento, líquida o congelada es la que esculpe las formas grandiosas de la superficie terrestre. Los ríos de hielo llamados glaciares (abajo)
avanzan por la tierra a razón de unos centímetros diarios abriendo valles en las montañas, removiendo el suelo y desprendiendo grandes masas de roca. Estos lentos y poderosos glaciares se forman donde la nieve puede acumularse por largo tiempo. A medida que se amontona la nueva nieve, la vieja se comprime y se transforma en hielo; con la fuerza de gravedad, el río de hielo empieza a descender cuesta abajo, arrastrando rocas y desechos. Long Island, que es una franja de tierra de 190 kilómetros de longitud al este de la ciudad de Nueva York, fue formada por los despojos que empujó al mar
un glaciar hace unos 50.000 años. El agua líquida allana la tierra aún más eficazmente que los glaciares. La lluvia empieza la labor. Aunque el impacto de las gotas no tiene efectos visibles en la roca, el daño se acumula a través de millones de años:100 centímetros al año (en Nueva York, por ejemplo), cada metro cuadrado de tierra se inunda con 935 millones de litros en un periodo de un millón de años. El agua se junta en ríos y recoge partículas de roca, adquiriendo una poderosa arma abrasiva que se emplea para esculpir valles y cañones. Gran parte de los despojos de este proceso de desgaste van a parar al mar, dando comienzo, quizás, a un nuevo ciclo de formación de tierra. El Misisipí, que desagua 2.000,000 de kilómetros cuadrados de tierra, vierte
1.4000.000 toneladas de despojos de roca en el golfo de México todos los días, y estos depósitos han creado gran parte de la tierra de Luisiana.