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Conservación del tipo celular por la herencia

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El animal de experimentación de la genética.

La ciencia debió recorrer un largo camino para llegar a reconocer que los cromosomas eran los portadores de la sustancia hereditaria y, como siempre, este hecho trajo aparejado un problema difícil de solucionar: cada cromosoma aloja unos 300 millones de moléculas gigantes, que son muy delicadas, varían con un cambio de temperatura extremas y, a la vez, acarrean sus propiedades hereditarias. Ya reconocido el cromosoma en la mencionada condición, los científicos debían buscar objetos adecuados para estudiarlos. Guyénot recomendó la mosca de los frutos o del vinagre, la Drosophila melanogaster, es decir, que significa "la aficionada al rocío, de abdomen negro", denominación bastante rimbombante. El biólogo americano Morgan, aceptó esta proposición y organizó la cría y el estudio en gran escala de Drosophila, y con sus adeptos formó la escuela morganista que, en unos pocos decenios, logró tales éxitos que el nombre Drosophila se ha convirtió en un concepto.

Es curioso constatar que la pequeña mosca del vinagre, a la vez, es el animal más famoso de nuestra época, y ha entrado en el panteón de la ciencia para reunirse con otros objetos célebres de la investigación, como el Homo diluvialis Scheuchzeri, el esqueleto de un supuesto viejo pescador que se ahogó en el Diluvio bíblico, encontrado por el suizo Scheuchzer (que, más tarde resultó ser una salamandra gigante), o el primer hombre prehistórico que se encontró en Neandertal, cerca de Dusseldor, o el ave primitiva Archoeopteryx, de las calizas de Soinhof; el Pithecanthropus de Java, y el pez lanceta Amphioxus lanceolatus, que Haeckel presentó como "el antepasado venerable del género humano".


Hasta mediados del siglo XX, se habían criado y examinado más de 200 millones de ejemplares de la mosca de los frutos o del vinagre, y logró tal notoriedad que se publica una revista llamada Drosophila, en la que los drosofilósofos de todos los países intercambian sus observaciones e ideas sobre las mosquitas de las botellas del vinagre. ¿Y por qué le viene esta fama?


Si la investigaciones se llevaran a cabo en los cromosomas de seres humanos, para examinar tres generaciones, debería transcurrir un siglo, en cambio la Drosophila, al cabo de 10 días, el animal que sale del huevo alcanza su madurez sexual y en otros diez días la hembra pone 1.000 huevos, es decir, en UN MES se pueden examinar tres generaciones y se pueden registrar todas las variaciones, pues en una mosca se pueden determinar con facilidad cada carácter. Además, se obtienen crias con los medios más modestos; una botella con papilla de maíz es suficiente para criar todo un pueblo.
Pero la mayor ventaja de la Drosophila reside en sus cromosomas. Sólo posee 4 pares, uno de los cuales es puntiforme y otro que también se puede distinguir, de modo que es posible seguir cada cromosoma por separado, al contrario de lo que sucede en la mayoría de los seres. Por último, en las células de las glándulas salivares se encuentran cromosomas cuya longitud es 200 veces mayor, aunque en principio están construidos normalmente, de modo que se hallan cromosomas aumentados como en una proyección.


Las moscas son objetos ideales para investigar las variacionescorporales, pero para seguir las modificaciones biológicas invisibles en la estructura molecular del plasma hay otros seres vivos más sencillos y apropiados. Jennings, para estudiar la relación entre el metabolismo y la vida sexual, ha elegido el infusorio Paramaecium y Buchner para desenredar el proceso de la respiración ha trabajado con levaduras. Finalmente, ha ganado su lugar entre los investigadores el ficocomiceto Neurospora.