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CIRO DE PERSIA

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   Gracias al historiador griego Herodoto, conocemos muchas leyendas o hechos de la antigüedad, entre ellas, la leyenda de Ciro. 

            Astiages, rey de los medos, había casado a su hija Mandanae con Cambises, príncipe persa y súbdito suyo.Una noche tuvo un sueño extraño. Soñó que una vid brotaba del seno de su hija y cubría toda el Asia. Sus magos, le dijeron que eso significaba que tendría un nieto y que éste reinaría en todo el continente. Al nacer su nieto, el rey se lo entregó a su primer ministro Harpago, ordenándole darle muerte. Harpago no quiso cumplir la orden él mismo y le entregó el niño a un pastor, diciéndole que el rey le ordenaba abandonar al recién nacido en lo alto del cerro en donde pastaban sus bueyes. Pero, esa misma noche la mujer del pastor parió a un niño muerto; los rústicos decidieron vestir el cadáver con las ropas del nieto del rey y enterrarlo en la montaña. Al tercer día, el pastor comunicó al ministro la muerte del niño. Así fue como Ciro, nieto de Astiages, se crió creyéndose hijo del pastor. Tenía diez años cuando los niños de la aldea, en un juego, lo eligieron rey. Ciro obligó a todos a obedecerle, pero el hijo de un noble no quiso hacerlo. Ciro ordenó darle una paliza. El padre del pequeño se quejó a Astiages y éste mandó a buscar al pastor y a su hijo.

- ¿Cómo te has atrevido a tratar tan indignamente al hijo de uno de mis nobles? - le preguntó al muchacho. Ciro, le contestó:

- Los niños de la aldea me eligieron rey y él se negó a obedecerme; por eso, lo castigué. Si mi conducta merece penitencia, estoy dispuesto a sufrirla.

            Esta orgullosa respuesta hizo que Astiages lo observara atentamente y reconoció en el niño rasgos familiares. Interrogó al pastor y, éste, temblando de miedo, le confesó la verdad. El rey mandó llamar a su primer ministro y le contó que había recuperado a su nieto, vivo.

- He sufrido mucho con el dolor de mi hija - le dijo - y estoy contento de que no hayas cumplido mis órdenes. Ahora, envíame a tu hijo para acompañar en juegos a mi nieto y, tú, esta noche ven a comer conmigo.

            Astiages hizo matar al hijo de su Ministro y, en el banquete, ordenó que le sirvieran carne de su cuerpo. Al terminar de comer Harpago, le preguntó si había gustado de la carne. El primer ministro dijo que estaba muy tierna. Entonces, los criados trajeron un cesto con los restos del niño muerto, y Harpago lo reconoció.

- ¿Sabes que caza has comido? - le preguntó el rey.

- Lo sé - contestó el ministro - agregando -, si lo hace el rey está bien hecho.

            Astiages llamó a sus magos y les dijo que su nieto estaba vivo.

- Si tu nieto no ha muerto, reinará - le comentaron.

            Entonces, el rey les refirió cómo se había enterado de que su nieto estaba vivo y cómo los niños de la aldea lo habían elegido rey. Los magos lo tranquilizaron, diciéndole:

- Tú sueño se ha cumplido. Tu nieto no reinará por segunda vez.

            Ciro fue un gran conquistador y él fundó del Imperio persa, pero no se vengó de su abuelo Astiages; lo mantuvo a su lado hasta su muerte.

            Así, al menos, lo refiere Herodoto.