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     ATLETAS   y    ESCLAVOS

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 El ejercicio es una práctica que debe realizarse en todas las etapas de la vida, como una cierta garantía para gozar de buena salud y poder resistir mejor  las enfermedades.Mens sana in corpore sano - decían los latinos.

Pero,  los jóvenes que acudían a los gimnasios para desarrollarse físicamente, lo hacían con el solo propósito de ser aptos para la carrera de las armas. Una de las formas de preparación técnica consistía en las luchas cuerpo a cuerpo. No obstante, algunos jóvenes se convertían en luchadores profesionales para ganar algún atlon, palabra griega que significa premio; por esa razón, a estos jóvenes luchadores se les llamaba atletas.  Hubo atletas que alcanzaron mucha fama en toda Grecia, como Milón de Crotona cuya fuerza emulaba la del  legendario Sansón. Se contaba que este griego era capaz de detener un carro lanzado a toda velocidad con una sola mano o que podía cargar un toro sobre sus espaldas o romper una cuerda anudada a su cuello, con solo hinchar las venas.

  Ya viejo, Milón quiso derribar un árbol, metiendo una mano en una raja que éste tenía; no pudo conseguirlo, ni tampoco pudo retirar su brazo, quedó preso  en la rama y fue devorado por los lobos.

  Los gimnasios no eran solo un lugar de reunión de los jóvenes, porque los viejos acudían para caminar y realizar ejercicios suaves. Sin embargo, en esta forma de vida solo participaban los ciudadanos, porque en casi todas las ciudades griegas la mayor parte de la población la formaban los esclavos - asiáticos, frigios, libios, sirios - prisioneros de guerra o hijos de esclavos. Curiosamente,  también había esclavos helenos  que habían sido hombres libres, pero  al ser  conquistadas sus ciudades en las guerra, perdían aquélla condición. En realidad, los griegos no tenían escrúpulos en someter a la esclavitud a otros helenos.

 Los esclavos hacían todos los trabajos del hogar, desde machacar el trigo en molinos de mano o golpeando el grano con pilones hasta obtener la  harina y hacer el pan, y también tenían  que hilar la lana y tejer las telas para las vestimentas de sus dueños. Si había solo 7 esclavos, la casa era consideraba poco acomodada, porque en los palacios de los ricos los esclavos pasaban del centenar.  También, trabajaban como obreros en labores de herrería, en canteras y en canterías, en las minas como mineros y en los campos como obreros agrícolas. El dueño solo estaba obligado a darles de comer y proporcionarles algún sitio para dormir.

En Atenas, incluso, habían esclavos marineros o esclavos dependientes de tiendas de comercio. Los esclavos debían vestir trajes de telas burdas, no podían concurrir a los baños públicos ni a los gimnasios: pertenecían por completo a sus dueños.

Según decía Aristóteles: “El esclavo es un instrumento animado.”

La ley de Atenas solo prohibía al dueño darles muerte, pero no prohibía que fueran sometidos a tormentos. Por eso, en un juicio entre atenienses, cada parte tenía el derecho de requerir a la contrario la entrega de sus esclavos y, sometidos a tormentos, obligarles a decir lo que sabían.

Muchos atenienses aseguraban que, el tormento, era el medio más seguro de prueba.