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Otros textos
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Los escribas, que se mencionan con mucha frecuencia en los Evangelios,
formaban un grupo de eruditos, a veces, allegados a los Fariseos y,
otras, a los Seduceos, o a altos dignatarios religiosos. Esta denominación
varió con el transcurso del tiempo, pero en los tres siglos
iniciales del cristianismo, los escribas se mantuvieron como intérpretes
profesionales y profesores de las leyes y de la ética bíblicas.
Sin embargo, las leyes mosaicas para ajustarse a los tiempos, necesitaban
de interpretaciones y ampliaciones.
Los dos partidos religiosos más importantes, Fariseos y Seduceos,
tenían sus propios escribas y eruditos.
Los fariseos poseían una mayor influencia, por lo que las interpretaciones
de sus escribas eran las que los judíos consideraban más
autorizadas. Por esta razón, los fariseos son mencionados más
veces en los Evangelios, aunque en estos textos el escriba era más
bien un jurista.
Pero, en el Gran Sanedrín, que acogía las reuniones
legislativas y judiciales, desde el año 200 a.C. hasta el 70
d.C., éstas eran convocadas tanto por los fariseos como por
los seduceos.
Los escribas interpretaban las leyes bíblicas o redactaban
nuevos textos, basándose en las tradiciones de las leyes orales
de sus mayores; debían dar cuenta de todos los conocimientos
revelados por el estudio de las Escrituras y, por último, tenían
que actuar como consejeros de los jueces y de quienes administraran
las leyes.
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