Portada

La materia

Otros textos



Hasta hace poco se tenía el convencimiento de que la imagen científica final del mundo sería hermosa, ordenada y sencilla, pero a medida que aquélla se ha ido enriqueciendo, nos hemos llevado muchas sorpresas. La belleza existe, pero no es como se la suponía; el orden también existe, pero no silencia nuestras preguntas, en cambio, la sencillez ha desaparecido.


La materia es el mundo en derredor nuestro; es todo lo que vemos, sentimos y tocamos. Nos parece muy familiar hasta que leemos lo que los científicos han descubierto muchas cosas acerca de ella durante los últimos 50, los últimos 20, los últimos 2 años. Así el brillante, por ejemplo, parece a primera vista de resplandeciente consistencia; pero a medida que vamos leyendo nos enteramos de que es un conjunto ordenado de átomos, que, a su vez .son principalmente espacio vacío, y motas infinitesimales de protones y neutrones.


Sabemos ahora que todo eso es materia, pero no estamos seguros, ni mucho menos, de que la imagen sea completa. En el interior del minúsculo corazón del átomo - el núcleo - se han hallado no menos de 30 clases de partículas elementales, y nadie puede decir qué otras cosas saldrán del bombardeo nuclear, porque cuanto más analizan los científicos, menos evidentes parecen las respuestas. Los misterios de la materia han estimulado la gran exploración intelectual de nuestro tiempo. Hay dos razones para compartir este entusiasmo. Una, es el placer estético de penetrar más profundamente en lo desconocido; la otra son los conocimientos que obtenemos como resultado. Estos conocimientos, ponen poder en nuestras manos. Si entendemos la naturaleza de la materia, podemos controlarla para nuestros usos, benéficos y, también, mortíferos. Un pedazo de uranio parece tan inactivo como cualquier otro trozo de roca. Las primeras investigaciones sobre la estructura de tales trozos parecían ser sólo un ejercicio académico; no obstante, en el curso de una sola generación, los gobiernos han gastado miles de millones de dólares en proyectos científicos, que han sido la consecuencia directa de esos primeros inocentes experimentos. Y tal cosa ocurrió, porque los científicos encontraron una manera de liberar cantidades de energía que el hombre nunca tuvo a su disposición. Los resultados han cambiado la historia del mundo en solo 20 años.


Es probable que esto suceda de nuevo, y, si bien los científicos y los políticos serán los que tomen finalmente las decisiones que sean necesarias, por eso mismo, los ciudadanos responsables tienen que hacer sentir lo que piensan. Pero, no podrán hacerlo a menos de que comprendan de qué se trata. La ciencia nos proporcionará un mundo mejor, solamente si hay suficientes ciudadanos que se cercioren de que sea así, lo cual significa que, para empezar, tenemos que adquirir los conocimientos que nos ayuden a comprender cómo funciona la materia.
El estudio de la materia ha enseñado al hombre a guisar, vestirse, fabricar herramientas, desbrozar la maleza, arar la tierra, construir ciudades, viajar a través de los mares y subir al espacio exterior. Le ha dado los medios de destruirse en guerra termonuclear, o bien la esperanza de eliminar algún día su peor maldición, la pobreza, cuando logre utilizar la energía del hidrógeno pesado del mar.


Pero, a pesar de todo lo que hemos aprendido de la materia, persisten parte de sus fundamentales misterios. Cuanto más indagan los científicos, mayor complejidad encuentran. Por ejemplo, ahora saben que casi nada, ni siquiera el más duro diamante, es realmente compacto; que el átomo -corazón de la materia- es casi todo espacio vacío; y que si todos los átomos se redujesen a esferas no mayores que su núcleo, entonces el monumento a Washington podría comprimirse en un espacio no mayor que una goma de borrar.
Pero, ¿qué es en realidad la materia?"Aquello que ocupa espacio-, dice el diccionario-, aquello que constituye la sustancia del universo físico".Es decir, la tierra, los mares, la brisa, el sol, las estrellas - todo lo que el hombre contempla, toca o siente - es materia. También lo es el propio hombre. La palabra misma deriva del latín mater, madre.


La materia puede ser tan dura como el acero, tan adaptable como el agua, tan informe como el oxígeno del aire. Cada uno de sus estados - sólido, líquido y gaseoso - puede pasar a los otros, a diferentes temperaturas. Pero cualquiera que sea su forma, la materia está formada por las mismas entidades básicas: los átomos. La pequeñez del átomo embota la imaginación. Su diámetro es de unas dos cienmillonésimas de centímetro, por lo que se necesitaría más de un millón de átomos tocándose de canto para igualar el grueso de la página de un libro. Y en el interior del átomo está su núcleo central, cuyo diámetro es una cienmillonésima del átomo y éste tiene en su interior dos de las tres clases de bloques de construcción del átomo, el protón y el neutrón; la tercera clase está fuera del núcleo, son los electrones, que giran sin cesar alrededor del núcleo y a velocidades vertiginosas, pero sujetos a él, por su fuerza de atracción eléctrica. Ellos son los que le dan al átomo su personalidad básica.
Aquí nos detenemos en lo escrito por Sir C.P. Snow que es materia para reflexionar, asimilando.