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(Este artículo fue publicado por el diario ABC, en Diciembre de 1996, hace 10 años, pero podría haber sido escrito ayer; por eso, lo transcribimos)

 

EL estreno en París de la película "Le plus beau métier du monde", una historia de escuela y marginación interpretada por Gérard Depardieu, ha hecho que los medios de comunicación franceses se interesen por la situación de los profesores de la enseñanza obligatoria. El desinterés social por la escuela, el descrédito de la autoridad, el' engreimiento de muchos padres y la claudicación de muchos profesores, una mala comprensión de la democracia en las aulas, la violencia que se respira, la obsesión por los resultados académicos y el desdén por la formación humana están metiendo la enseñanza en un callejón de difícil salida.
Durante las últimas semanas he participado en unos cursos para formación del profesorado.

A los alumnos, profesores y maestros en ejercicio, les costaba trabajo interesarse por nuevas técnicas pedagógicas. "Lo que me preocupa -dijo una maestra- es que, en mi escuela, el mes pasado hubo tres agresiones a profesores por parte de padres de alumnos". En Inglaterra, Francia y EE.UU., la violencia en los centros de enseñanza preocupa cada día más. Leo un editorial de "La Vanguardia" titulado "El mal de las aulas", La enfermedad que más ha aumentado en el profesorado es la depresión (un 30 por ciento). Las causas concretas, dice el mismo diario, son "falta de conexión con los alumnos, dudas sobre la efectividad de la docencia, falta de autoridad e inadaptación a los nuevos métodos y planes pedagógicos". El decano de Ciencias de la Educación de Gerona, Joaquim Pélach, afirma que "los educadores van mucho al psiquiatra porque la sociedad los deja demasiado solos". En Francia ha aparecido un nuevo tipo de asociación el "Réseau d'aide aux personneis de 1'education", grupos de ayuda para profesores desbordados por la situación escolar.


La gravedad del problema aumenta porque la sociedad encomienda cada vez más cosas a la escuela, que se está convirtiendo casi en institución de socialización primaria. Además, vivimos en la era del aprendizaje, y tenemos que contar con unas brillantes instituciones educativas para sobrevivir. Necesitamos mejores profesores, con más conocimientos, más autoridad y mayor respaldo social.


Acabo de recibir el último número de "Cuadernos de Pedagogía". Un estupendo monográfico sobre las tendencias educativas del momento. Su lectura aumenta mi preocupación. La pedagogía está muñéndose de éxito, Como se lee en la introducción, lo que caracteriza a la pedagogía actual es "la proliferación de discursos pedagógicos, junto con su especialización y su fragmentación". Carecemos de "discursos totalizadores sobre la escuela, o sobre la educación general" por culpa de la fragmentariedad introducida por la especialización. Ante el variado menú de recetas didácticas, investigadores muy serios están cambiando la dirección de su interés, centrándolo en el enseñante, que se convierte así en el gran protagonista del progreso educativo. Sería estúpido no ocuparse de quien tiene que resolver nuestros urgentes problemas. No soy dado a dramatismos, pero, por una vez, quisiera convencerles del dramatismo de este asunto.


Posdata: He dejado en el título un espacio en blanco para que el lector lo rellene a su gusto…. Piénselo bien.
José Antonio MARINA