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ANÁLISIS POLÍNICO            

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                Los hombres de ciencia han apelado a varios recursos para calcular la dad de la tierra o de los elementos que la componen, en este aspecto, la radio- actividad les ha proporcionado los métodos más seguros. Ahora, para el análisis de la rocas, por ejemplo, se basan en la cantidad de uranio y plomo que contienen. Sin embargo, desde 1893, ya era posible configurar cómo había sido el paisaje dominante en la superficie del planeta, por medio del análisis polínico. El polen está envuelto por una capa de una substancia dura que se conserva inalterable en los procesos de petrificación; esto ha permitido investigar las plantas del pasado remoto. Mediante este análisis se ha podido saber los tipos de bosques que aparecieron después de la última glaciación.

                Hace 12.000 años, el continente era solo una estepa de suelo helado, pero con el aumento de las temperaturas nacieron los bosques. Los primeros bosques estaban formados por pinos comunes, luego aparecieron los abedules y siguieron los avellanos, los robles, los alisos y, por último, las hayas.

                Los paleontólogos deshicieron restos de materias, examinándolas con microscopio y, analizándolas, encontraron polen de equisetos. Estas son plantas criptógamas, es decir, que no tienen manifiestos los órganos sexuales, aunque sí  rizomas feculentos, esto es, de tallo horizontal subterráneo, que echan raíces y ramas. Es sabido que se puede averiguar la edad de un árbol por sus anillos anuales, pero los árboles carboníferos carecen de anillos, lo que significa que vivieron en un clima uniforme, porque los anillos solo se forman en árboles que crecen en climas de estaciones alternas, calientes y frías; incluso, el espesor de los anillos indica la duración de los inviernos. Por otra parte, los efectos causados por el sol señalan si eran ejemplares aislados o si se hacían sombra mutua al constituir un bosque cerrado, mientras que la robustez de las ramas era un indicativo de la dirección más común en que habían soplado los vientos.

                    Los científicos clasificaron todos estos datos, levantaron verdaderos mapas con ellos y estudiándolos a fondo, pudieron reconstituir, con bastante justeza, cómo era el paisaje en el continente hace muchos miles de años. También es curioso consignar que las especies coníferas, al aparecer nuevos árboles, debieron replegarse hacia los cerros o hacia territorios que sufrían muchas nevadas, a medida que las nuevas especies acaparaban los terrenos de climas más benignos. 

                Este hecho guarda alguna similitud con lo que les ha sucedido  a los pueblos primitivos y sus tierras. También ellos han debido ir retrocediendo hasta regiones más inhóspitas o menos productivas, expulsados de sus territorios, a medida que llegaban a sus tierras otros pueblos, más poderosos por haber desarrollado una civilización más avanzada.