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EL RENACIMIENTO

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Desde los tiempos primitivos, sin apresuramientos, contando con muchos siglos por delante, el hombre ha ido adaptándose a diferentes ambientes, a variados modos de vida, al uso de nuevos elementos, en suma, progresando. Es así como de nómada se hizo sedentario, porque tenía necesidad urgente de asegurar su alimentación; también, los tiempos históricos se designan con nombres significativos que indican progreso - la Edad de Piedra, la Edad de Bronce o la Edad de Hierro.


Alrededor del año 3.000 a.C., durante la Edad de Bronce, se encuentran vetas de cobre aleado con estaño, materia cuya mayor resistencia permite que los descubridores fabrique armas de calidad muy superior a las que hasta entonces utilizaban los otros ejércitos. Este hecho- fabricación de armas de mayor resistencia-, es un elemento que sirve para explicar, por ejemplo, los triunfos de los hititas, que afianzaron sus conquistas formando una nación, lo mismo que la de sus herederos, los asirios, que en el año 800 a.C., conquistaron los territorios de Asia o la de los aqueos, que dominaron y sometieron a los dorios, en Grecia, que, todavía, usaban armas de cobre.


Los progresos de la Humanidad no se detuvieron, pero los conocimientos alcanzados hasta la Edad Media, solo se estudiaban en las escuelas eclesiásticas, por lo que su difusión era muy restringida, pero en el siglo XV y comienzos del XVI, nació un movimiento cuyo propósito era resucitar en la cultura europea los valores que se habían acumulado desde la antigüedad. Este movimiento se extendió a muchos otros aspectos - reconocidos por hombres destacados, como Erasmo, Vasari, Rabelais y Burckard -, entre ellos, la reconciliación de la naturaleza y la razón con el arte y la renovada vitalidad en el desarrollo del individuo y del mundo, base para que naciera el hombre moderno. Pero, para situar los orígenes de este movimiento, también hay que contabilizar otros hechos, como el inicio de la superación de la crisis experimentada en la Baja Edad Media - que vivió una gran recesión económica - y que la época soporto grandes epidemias que, junto a la pobreza acarrearon profundos conflictos sociales, al tiempo que el mundo conoció una gran explosión demográfica y, finalmente, que se produjo una gran circulación de los hombres y de las ideas, aparte del crecimiento de una expansiva economía internacional.


Junto a estos antecedentes, también hay que tomar en cuenta que se formaron grandes estados nacionales, como la monarquía española que surgió por el matrimonio de Isabel y Fernando, uniendo las coronas de Castilla y Aragón; la nación francesa que reunió el Rosellón con Provenza, el ducado de Borgoña y el de Bretaña o la monarquía inglesa con Gales; Dinamarca que mantuvo su dominio sobre Noruega - y Suecia, hasta 1523-, completando este cuadro Iván III (1462-1505), el gran hacedor de la patria rusa.


Todos estos estados, que se regían por el sistema de monarquías hereditarias - salvo los ducados de Milán y Toscana, que solo las establecieron, en el año1530-, abandonaron la contratación de mercenarios para sus guerras, pero, para consolidarse o para expansionarse, afrontaron la necesidad de organizar sus ejércitos reclutando soldados nacionales, lo que significo una carga económica permanente, que debieron financiar apelando a recursos extraordinarios -impuestos sobre las personas, los bienes y sobre los intercambios comerciales. Además, fue necesario hacer numerosos cambios en la forma de administrar el poder, creando consejos especializados (hacienda, guerra, justicia, entre otros).Y, por cierto, para estudiar y concluir acuerdos con otros países, debieron crear ministerios de relaciones; Italia fue el primer país que lo estableció.


Sucedieron otros hechos deben tomarse en cuenta para explicar el Renacimiento. Desapareció la servidumbre de la gleba, porque los señores feudales, como resultado de la implicación de sus economías en el mundo urbano, disminuyeron la explotación directa de sus tierras.
Las ciudades conocieron un gran desarrollo - Venecia, Florencia, Paris, Nápoles, Lisboa, Sevilla, Génova, Amberes - que, también vieron el nacimiento del capitalismo protagonizado por las muchas familias de banqueros inmensamente ricos - los Médicis, en Florencia; los Grimaldi, en Génova; los Schetz, en Amberes, representantes de un insospechado aumento de las riquezas. Nacieron industrias de envergadura y, entre ellas, la que tuvo el desarrollo más importante fue la textil (lana, cáñamo, seda, lino, etc.), pero, a mediados del siglo XV, aparece una pujante industria metalúrgica y se inicia una intensiva explotación minera de la plata y de otros metales.


Es el tiempo en que aparecen los mecenas, que fomentaron el cultivo de las letras y las artes, y los descubrimientos geográficos que traen consigo la ampliación de los conocimientos con las narraciones de los viajeros, con el develamiento de las ideas de la antigüedad y la difusión de libros, merced a la invención de la imprenta. Es decir, se empezó a vivir una sensación de un mundo nuevo, que traía una diferente postura intelectual; esto era lo que se ha denominado Renacimiento.


Italia del norte, por su industria y organización comercial, con Florencia a la cabeza, era la región más rica de Europa, ya desde el siglo XIV, y Venecia y Milán eran fuertes plaza comerciales. Franceses y españoles se trasladan a Italia, para luchar entre ellas por su dominio, entran en contacto con el Renacimiento y son atraídos por esa forma de vida y se disputan la conquista de literatos, músicos, pintores y, en general, artistas para que se trasladaran a sus países. El movimiento renacentista, seduce, también, a Inglaterra, los Países Bajos y Alemania.


Toda Europa adopta el nuevo ambiente y forma de vida, llegado de Italia, lo que constituye el triunfo del Renacimiento.