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Lo que va de ayer a hoy

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Lo que sigue está escrito en 1617 y aunque parezca increíble el texto está copiado de una página de un libro sobre agricultura y se ha respetado la forma en que se escribía el español, es decir, no son faltas de ortografía las que se leen.
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Como se deven regir sus hijas, y criadas en tiempo de conversación

Procure que sus hijas, y criadas vivan en recogimiento, y en qualquier parte que se hallen de conversación, con personas de casa, parientes, ó extraños, no se pongan a hablar de secreto con alguno, en particular en presencia de los otros de la conversación, ni menos después que ayan hablado, como está dicho. Dos de ellas no se pongan en risa de algo de lo que avrán hablado, ni de otras, porque no entiendan los otros circunstantes la causa de su risa, porque ó las juzgarán por locas, ó de poco juizio, ó de livianas, ó que hazen burla de alguno de ellos, ó de alguna de las otras: y guando se rieren en presencia de qualquiera, no harán las risas inmoderadas, antes siempre con mucha severidad, y buena gracia, bolviendo luego á recogerse con gravedad santa, honesta, y necessaria á la pudicia virginal, particularmente de doncella que desean professar virtud, y recogimiento.
Sus Hijas, Doncellas, y Criadas, no estarán en qualquier parte de la casa donde aya algún criado, ni estar, ni detenerse allí vn punto; y si ellas tuvieren ocupación en la cocina, sala, ó en otro qualquier aposento donde estuvieren los dichos criados, ó qualquier de ellos, y si se no querrán ir a sus aposentos, darán luego razón de ello al Señor, ó a la Señora; y si acaso estuvieren fuera de casa, deven irse dentro de su aposento;y en llegando el Señor, ó Señora, se lo dirán; y sino será toda la culpa de ellas. Y guando avrán de decir algo a los criados, de aquellos que no se pueden escusar, se les dirán con mucha modestia de todos sus sentidos, y en particular de los ojos, y composición exterior, que obligue á tenerlas muy grande respeto.
Conviene estén muy advertidas, que siempre que trataren, ó dieren razón á algún criado, ó á otro qualquier hombre, sea Eclesiástico, Religioso, Secular, dentro o fuera de la casa, que estén lejos el vno del otro dos varas: y si acaso huvieren de dar, o recibir algo de qualquier hombre, ó sean criados, ó qualquier que sea, ha de ser con mucho recato, de modo que las manos no se toquen, aunque sea por inadvertencia, y sin ninguna mala intención: y será mucho mejor poner aquello que dieren, ó recibieren, encima de alguna tabla, ó banco, ó en otra parte acomodada, y esto a imitación de la Serenissima, y virtuosa Princesa de Parma, que saliendo de vna Nave con mucha priessa, por averse pegado fuego en la Nave, queriéndole ayudar vn criado suyo, tomándola por el braco, para librarla con presteza de aquel peligro, y ella le riñó con muy grande sentimiento, por semejante atrevimiento de averle tocado el braço, aunque tuviese en semejante peligro. Y en otra ocasión estando enferma, vn hombre muy espiritual, queriéndole dar confitura, no la quiso recibir, sino poniéndola en vn pañicuelo, como en su vida se halla escrito, por el Padre Diego Pérez.
No estén descuydadas de estar vn momento solas, en compañía de qualquier hombre, de qualquier estado que sea, aunque sea Religioso, y muy virtuoso, en ningún lugar secreto, ó publico (si no fuere su padre) antes se vayan luego, no dándoles lugar de hablar á solas, aunque les hablen de la Passion de Cristo.
Si & caso algún criado, criada, hombre, muger, niño, ó niña, de casa, ó fuera de ella les dixesse alguna palabra descortesa, ó malcriada, ó les llevasse algún recado, ó villete, dineros, flores, anillos, y otras joyas, ó otra qualquier cosa, ó sea de plata, ó de oro, de vestir, ó de comer, y bever, no les deven dar oido, ni recibir ninguna cosa; antes bien los embiarán en hora buena, mostrando grande sentimiento de semejante atrevimiento, y luego de ello han de dar razón al Señor, y á la Señora, ó á vno de los dos, al que mas presto hallen en casa.