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Cuando en el siglo pasado, durante la era de Pasteur, se buscaron
los causantes de las enfermedades infecciosas, se encontraron sucesivamente
las bacterias del carbunco y la peste, del tifus, la tuberculosis
y la difteria, y por último se reconoció, entre el griterío
vulgar y belicoso y la resistencia de los enemigos de esas ideas nuevas,
que las espiroquetas son las transmisoras de la sífilis. Sin
embargo, no se encontró ningún parásito para
un gran número de enfermedades. Ya en 1892 un ruso y, muy poco
después, el cazador de microbios holandés Beijerink,
comunicaron que ciertas enfermedades podían transmitirse por
agentes que debían ser más pequeños que las bacterias,
pues atravesaban los filtros de porcelana, cuyas paredes retenían
los bacilos. Debía tratarse de seres vivos, pues el contagio
los multiplica. Si se inocula un organismo, resulta invadido rápidamente.
Estos agentes, que más tarde llegaron a verse efectivamente,
recibieron el nombre de virus o venenos de las enfermedades. En el
curso del tiempo se han determinado más de 500 enfermedades
infecciosas son producidas por los virus en el hombre, los animales
y las plantas. Hay virus pequeños y grandes, inofensivos y
peligrosos, sencillos hasta el punto de no ser más que cristales,
y otros semejantes por su organización a las bacterias. Son
esferas, bastones o sacacorchos, y muchos tienen la forma de renacuajos.
Uno de los virus más sencillos, el productor de la enfermedad
del mosaico de las hojas del tabaco, consta de columnas hexagonales,
formadas por 324 discos; éstos se encuentran desplazados, unos
con respecto a otros, de tal modo que originan un hexágono.
Se componen químicamente de proteína y ácido
nucleínico, y cada unidad contiene un cuarto de millón
de átomos, que pesan en conjunto 0,000 000 000 000 01 g. Si
se inocu-la uno de estos cristales en una célula de una hoja
del tabaco, se desdobla en sus 324 discos, cada uno de los cuales
puede completar un nuevo cristal. Los virus pueden hacer esto porque
conducen por medio de sus moléculas el metabolismo de las células
en la dirección
de su propio metabolismo, o, por así decir, desvían
los vagones de mercancías cuyo punto de destino es Célula
a la vía que conduce a la estación Virus. Entonces la
célula se desnutre, pero el virus se multiplica de un modo
tan enorme que cada una de las 324 porciones reconstruye un cristal
completo. El virus de la enfermedad de los papagayos llamada psitacosis
es tan venenoso y tan fértil, que puede decirse que bastaría
una cucharilla de té para exterminar rápidamente a la
Humanidad. Se fantasea con que este virus esparcido sobre las ciudades
sería un arma bélica más peligrosa que la bomba
atómica, y cuando se habla de la "guerra biológica
de aniquilamiento" se piensa en primer lugar en la diseminación
de tales virus.
El virus no es un verdadero ser vivo, pues la esencia de los seres
vivos es la capacidad de mantener en mar-cha la maquinaria de su materia
viva a partir de las sustancias muertas del medio exterior. El virus
no puede hacer esto. Necesita el plasma vivo de otros seres animados
para conservarse y reproducirse. Todavía no sabemos exactamente
qué es lo que necesita de ellos. No le basta con las células
muertas ni con el jugo prensado de las células vivas, mientras
que el virus crece aunque la célula nutritiva esté separada
por un tabi-que que deje pasar los productos celulares. Por tanto,
es posible que el plasma vivo contenga sustancias des-conocidas todavía
para nosotros, imprescindibles para los seres vivos y los virus. Debido
al interés que los cultivadores de distintas ciencias -los
químicos, biólogos, genéticos, médicos
y bacteriólogos- prestan a los virus, y con la ayuda de la
microscopía electrónica en rápido desarrollo,
puede contarse con que no ha de pasar mucho tiempo sin que encuentren
respuesta numerosas preguntas pendientes. Por decirlo así,
hay grandes descubrimientos entre bastidores que sólo esperan
la señal del apunte para aparecer en escena y librar al público,
sentado en el patio de butacas, de la tensión angustiosa de
esta pregunta:
¿Cómo se ha originado la vida en la Tierra?
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